Un entorno discapacitante

Desde la aparición de la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF) aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2001 se ha producido un cambio en el lenguaje, en la visión de la discapacidad y en la forma de entender las enfermedades.

El origen de la CIF pasa por la CIE , Clasificación Internacional de Estadísticas de Enfermedades y problemas relacionados con la salud, y por la CIDDM, Clasificación internacional deficiencias, discapacidad y minusvalías, donde existía un escaso o nulo enfoque en los aspectos sociales y contextuales, un abordaje negativo centrado en las deficiencias y una visión médica que no iba más allá.

Con la clasificación CIF se describe las capacidades de la persona y las limitaciones que les afectan. Nos acercamos a las posibilidades que tienen las personas con discapacidad desde un punto de vista positivo.

Además trabaja a nivel internacional la igualdad entre los individuos con la idea de producir un cambio en políticas, legislaciones, actitudes sociales y autoestima de las personas.

La CIF sirve para todos, basada en el principio de universalidad haciendo la discapacidad un concepto positivo y dinámico que se mueve entre la capacidad y la discapacidad. Podemos decir que todos a lo largo de nuestra vida hemos tenido alguna discapacidad, como por ejemplo, el hecho de llevar gafas y depender de ellas para  poder ver.

La discapacidad es un concepto relativo porque dos personas con las mismas condiciones de salud y características viviendo en distintos países favorecerá, en un caso, el funcionamiento de la persona y en otro creará un entorno discapacitante (barreras arquitectónicas, urbanísticas, transportes, comunicaciones) que limita al individuo.

Veremos a una persona no sólo con una discapacidad sino con sus cualidades y capacidades, sin utilizar un lenguaje peyorativo ni estigmatizante luchando contra las actitudes negativas en relación con la discapacidad.

La OMS abandonó el término de minusvalía sustituyéndolo por persona con discapacidad, persona con diversidad funcional , persona con dependencia de una silla de ruedas, etc. utilizando un lenguaje no discriminatorio.

Por todo ello, la CIF muestra una clara intención de potenciar y aumentar la participación de las personas con discapacidad. Tiene en cuenta las condiciones de salud pero añade factores ambientales y personales sobre la persona lo que demuestra que empezamos a comprender que una persona no está exclusivamente determinada por la salud sino por una genética y un entorno.

 

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