Sara: un cuerpo de “Iron Man” y un cerebro de “Blancanieves”

A penas tenía un año y Hugo intentaba explicar a sus padres que se sentía como una niña. Le gustaban las muñecas, vestir como su madre, llenarse de joyas, simular su melena con una toalla en la cabeza y los cuentos de princesas.

Durante varios años, los padres de Hugo lo llevaron a varios profesionales y al psicólogo donde le diagnosticaron que padecía complejo de Edipo y que era bisexual.

Hoy con 8 años se llama Sara, una niña dentro y fuera de su casa. Gracias a los consejos de la asociación Chrysallis, la primera Asociación  de Familias de Menores Transexuales en España, los padres de Sara, Jesús Covas y Cristina Palacios, se enteraron de que podían realizar el tránsito social y cambiar el nombre de su hija de Hugo a Sara.

Acudieron a la Consellería de Educación de Galicia y al no haber nada reglado acerca de la transexualidad infantil, adoptaron un protocolo básico de Andalucía con referencia al nombre y al uso de los cuartos de baño femeninos.

En la actualidad, existen 140 casos de menores transexuales que han conseguido el tránsito social y 8 han logrado el cambio de nombre y género en el Registro civil por sentencia judicial e informes de pediatras y psicólogos.

Aunque quedan muchos trámites por superar y existen limitaciones en el entorno, Sara es feliz, tiene su propia vida y luchará junto a sus padres por conseguir lo que siente, lo que es.

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