Nuestra propia visión de la realidad

Las personas percibimos e interpretamos la información del mundo en que vivimos, creando mapas de la realidad distorsionados o incorrectos que nos producen un sufrimiento, dolor o tristeza. Cuando nuestra realidad se distorsiona debemos detenernos e identificar qué situación nos provoca esos sentimientos y cómo podemos modificarlos para sentirnos bien.

Es lo que conocemos como distorsiones cognitivas, malos hábitos de pensamiento que usamos para interpretar de forma irreal las situaciones que nos ocurren en el día a día, donde nuestros pensamientos son inexactos e imprecisos.

Deberemos mostrar a la persona que desde la confianza, el respeto y la empatía que su percepción del mundo es una de las distintas formas de percibirlo pero que no constituye la más enriquecedora ni saludable. Por ello, las personas se deberán cuestionar sus distorsiones cognitivas y pensamientos negativos, redibujando sus mapas.

Existen distintos tipos de distorsiones cognitivas donde podemos destacar las siguientes:

  • Hipergeneralización: las personas crean un universo donde existen leyes absolutas limitando su vida. En lugar de tener en cuenta todos los datos disponibles de una situación, coge el hecho saca una regla general y nunca comprueba esa regla. Utilizan términos como siempre, todo, nada, nunca, limitando su crecimiento y desarrollo personal.
  • Designación global o etiquetación: etiquetas estereotipadas a personas, conductas, cosas y experiencias. Visión inflexible que adopta forma de etiqueta, utilizando un lenguaje peyorativo como por ejemplo: “soy un inútil”.
  • Filtrado, filtro mental negativo o abstracción negativa: filtrar la realidad y ver sólo el lado oscuro. Nos centramos en los aspectos negativos de nuestra vida (pérdida, peligro, injusticia).
  • Pensamiento polarizado: o blanco o negro, no existen términos intermedios acabando en el lado negativo de la situación. Ejemplo. mala persona/buena persona.
  • Autoacusación: hace que nos acusemos a nosotros mismos de todo, tengamos la culpa o no. Seremos el centro del universo de acciones negativas. Ejemplo. “por mi culpa”
  • Personalización: Todos los acontecimientos parecen tener algo que ver con nosotros. Ejemplo: “Seguro que lo dice por  mi”, “quién es más listo”.
  • Lectura de mente, interpretación del pensamiento o inferencia arbitraria: distorsión en la que se asume que se conoce lo que están pensando las demás personas y que tienes evidencia suficiente de ello. Ejemplo: “suponemos que”, “tengo la impresión”.
  • Falacias de control: puede ser hipercontrol y subcontrol. El hipercontrol consiste en sentirnos responsables de todo lo que pasa a nuestro alrededor. El subcontrol se trata de una distorsión donde los acontecimientos están fuera de nuestro control. Ejemplo: “no puedo hacer nada para arreglarlo”, “no depende de mi”.
  • Razonamiento emocional: recurrimos a las emociones para interpretar la realidad. Un día estamos contentos, otro triste, al siguiente sentimos rabia, nos ponemos nerviosos, etc.

Para afrontar estas distorsiones de la realidad, crearemos pensamientos positivos y eficaces utilizando técnicas de reestructuración cognitiva que veremos en el siguiente artículo.

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