Escoge tu forma de actuar, desarrolla la asertividad

La asertividad implica una expresión directa de nuestros propios sentimientos y necesidades desde el respeto hacia uno mismo y hacia los derechos de otras personas.

¿Y por qué debemos ser asertivos? El llevar a cabo una conducta asertiva nos dará como resultado la maximización de las consecuencias favorables y minimizará las consecuencias desfavorables para las personas a largo plazo. Cada persona puede escoger cómo actuar, sin violar sus propios derechos y expresando honestamente sus sentimientos.

¿Cómo puede entrenarme para conseguir ser una persona asertiva? Existen varios pasos que permiten aclarar nuestras ideas en determinadas situaciones y comunicar lo que sentimos, nuestro punto de vista, sin herir a otras personas.

  • Lo primero que podemos hacer es identificar una situación en la que creamos que no hayamos sido asertivos o queramos aumentar su efectividad. Esta situación o escena será nuestra base para trabajar una conducta asertiva.
  • A continuación, analizaremos la escena desglosándola y poniéndole nombre a cada elemento que ha intervenido en la situación: ¿cuándo ocurrió? ¿con quién estabas? ¿qué sucedió? ¿cómo la resolví?
  • Identificaremos los pensamientos negativos de la escena y el objetivo que nosotros queríamos haber conseguido y no logramos.
  • Escribiremos un guión para el cambio de nuestra conducta. Este paso es el más importante porque supone un plan escrito para afrontar una conducta de forma asertiva. Si el trabajo anterior de describir la escena lo hemos realizado correctamente, a la hora de realizar el guión nos resultará más sencillo.

En este guión resolveremos por escrito las situaciones problemáticas realizando los cambios para solventar la situación-escena de forma respetuosa y asertiva.

  • Expresaremos cuáles son nuestros derechos, qué es lo que deseamos y necesitamos y qué sentimos. Esta declaración de principios la escribiremos para nosotros y no la expresaremos al interlocutor.
  • Señalaremos el momento y el lugar en el que queramos hablar con la persona para solucionar un problema. Ejemplo: mañana por la tarde, después de comer, hablaré con él para solucionar la discusión que tuvimos el miércoles.
  • Caracterizar los problemas que surgieron de forma detallada. ¿qué ha sucedido? – Adaptar la definición de mis sentimientos: ¿cómo me he sentido en esa situación? “Me he sentido dolida cuando me has alzado la voz y me pone de mal humor”.
  • Limitar mediante una o dos frases cual es mi objetivo. “Me gustaría que no me gritaras porque nuestra relación puede verse afectada por ese hecho”.
  • Acentuar la posibilidad de obtener lo que se desea: “Si no me gritas, nos entenderemos muchísimo mejor y nuestra relación mejorará considerablemente.”

Una vez realizado nuestro guión y lo pongamos en práctica, deberemos tener un lenguaje corporal adecuado (mirar a los ojos sin ser amenazante, mantener un tono de voz tranquilo, habla fluida, gestos firmes, respuestas directas, tener una postura adecuada y una distancia apropiada con el interlocutor evitando la intimidación) y aprender a identificar y evitar las manipulaciones de los demás para conseguir nuestros objetivos.

Por todo ello, si optamos por intentar ser asertivos nuestros niveles de ansiedad disminuirán obteniendo relaciones más íntimas y significativas, siendo más respetuosos con nosotros mismos y con los demás, favoreciendo la integración social.

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